El
término “cláusula suelo”, desconocido o casi hasta hace unos años por los
usuarios de las entidad bancarias, se ha convertido en un lugar común al tratar
la mala praxis de dichas entidades, paradigma, junto a las famosas preferentes,
del abuso de superioridad que los bancos y cajas han venido imponiendo a los
consumidores. Pero, ¿sabemos realmente cómo funciona la cláusula suelo? ¿Podemos
hacer algo para eliminarla del crédito hipotecario? El presente artículo
pretende, lo más breve y sencillamente, responder a esas cuestiones:

¿Qué es la
cláusula suelo y qué efecto tiene sobre mi hipoteca?

La
cláusula suelo es aquella que, incluida en una hipoteca de interés variable,
fija un tipo de interés mínimo por debajo del cual no puede colocarse el
interés aplicable. Funciona, por lo tanto, como un verdadero suelo que impide
al prestatario beneficiarse de la bajada de los tipos de interés por debajo de
ese mínimo establecido. Esto, que hace unos años apenas incidía en la vida del
crédito, se convirtió en un verdadero perjuicio para el consumidor cuando el
Euribor comenzó a alcanzar mínimos históricos, bajando del 0,5 % (al día de la
publicación de esta artículo ha alcanzado el 0,259 %), ya que debido al suelo
prácticamente ningún prestatario podía aprovecharse de tal rebaja.

¿Puedo conseguir
su eliminación de mi crédito?

En sus sentencias de
fecha 09/05/14 y 08/09/14 el Tribunal Supremo ha establecido que, si bien las
cláusulas suelo resultan en principio lícitas, podrán ser declaradas nulas por abusivas
si concurre en las mismas falta de transparencia u ocasionan un desequilibrio abstracto en el reparto
de riesgos entre las partes, jurisprudencia que ha sido aplicada posteriormente
por las distintas audiencias provinciales.

Para determinar si las cláusulas analizadas son o
no transparentes, el Tribunal Supremo enumera una serie de parámetros a tener
en cuenta:

a) Falta
información suficientemente clara de que se trata de un elemento definitorio del
objeto principal del contrato.

b)
Se insertan de forma conjunta con las cláusulas
techo y como aparente contraprestación de las mismas.

c)
No existen simulaciones de escenarios diversos
relacionados con el comportamiento razonablemente previsible del tipo de interés
en el momento de contratar.

d)
No hay información previa clara y comprensible
sobre el coste comparativo con otras modalidades de préstamo de la propia
entidad -caso de existir- o advertencia de que al concreto perfil de cliente no
se le ofertan las mismas.

Igualmente establece que la cláusula suelo será
abusiva cuando suponga un desequilibrio abstracto en el reparto de riesgos, debiendo
tomarse como referencia para hacer ese control de abusividad tanto el momento
de celebración del contrato como las circunstancias concurrentes y demás
cláusulas del mismo que “pese a
incluirse en contratos ofertados como préstamos a interés variable, de hecho,
de forma razonablemente previsible para el empresario y sorprendente para el
consumidor, les convierte en préstamos a interés mínimo fijo del que
difícilmente se benefician de las bajadas del tipo de referencia”.
Así,
serán abusivas aquellas cláusulas en las que lo elevado del suelo haga
previsible para el prestamista que las oscilaciones a la baja del índice de
referencia no repercutirán de forma sensible en el coste del préstamo, de forma
que el préstamo, teóricamente a interés variable, se convierte en préstamo a
interés fijo variable únicamente al alza.

¿Qué efectos
tendría la declaración de nulidad?

El primer y más
evidente efecto sería que la cláusula suelo dejaría de aplicarse desde que se
declarase su nulidad, de forma que el tipo de interés aplicable pasaría a ser
el tipo de referencia (habitualmente el Euribor) más el diferencial pactado en
la escritura.

La declaración de
nulidad tendría, además, efectos retroactivos, de forma que el banco o caja se
vería obligado a la devolución de las cantidades indebidamente cobradas,
correspondientes a la diferencia de la liquidación realizada con y sin
aplicación del suelo. Si bien es cierto que inicialmente el Tribunal Supremo se
mostró desfavorable a la retroactividad, con posterioridad, los distintos
juzgados y audiencias provinciales están comenzando a admitirla como
consecuencia lógica de la nulidad declarada. Así, como muestras del criterio
favorable a la aplicación retroactiva y a la devolución de cantidades podemos
citar la SAP de Sevilla de 26/11/14, SAP de Huelva de 21/03/14, SAP de Alicante
de 23/07/13, SAP de Cuenca de 30/07/13 y SAP de Murcia de 12/09/13, entre otras
muchas.

Por último, la
declaración de nulidad de la cláusula conlleva la obligación de la entidad
bancaria de recalcular el cuadro de amortización del préstamo desde el inicio
como si nunca hubiese existido la cláusula suelo.

En
conclusión y a la vista de la doctrina sentada por nuestros tribunales, merece
la pena hacer revisar nuestra hipoteca por un abogado a fin de examinar su
transparencia y posibilidad de anulación, dado que, como se ha expuesto,
resultan mucho mayores los beneficios a obtener que los costes judiciales que
pudiera acarrear.

Por
ello, desde RGabogados os animamos a que nos remitáis copia de las escrituras
con cláusula suelo por correo electrónico a despacho@rgabogados.org, fax al
954.540.562 o correo ordinario a C/ Luis de Morales, nº 32, planta 2ª, módulo
34, de Sevilla (CP 41.018). Las examinaremos sin compromiso ni coste alguno y
os remitiremos nuestra opinión profesional, así como un presupuesto detallado del coste que supondría
su impugnación ante los tribunales.